En el corazón de la provincia de Córdoba, cada enero ocurre un fenómeno que trasciende el escenario: el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María. Sin embargo, para quienes trabajamos en la industria de la cultura, este evento no es solo música y tradición; es una clase magistral de ingeniería social, económica y gestión de impacto.

Historia: Un origen con propósito

El festival nació en 1965 por una necesidad crítica. La cooperadora de la Escuela Primer Teniente Morandini buscaba formas de recaudar fondos que superaran la venta de empanadas y rifas. La visión fue audaz: crear un espectáculo de “Color y Coraje” que uniera a todas las cooperadoras escolares de la zona.

En enero de 1966 se realizó la primera edición, logrando recaudar fondos que fueron distribuidos entre las escuelas fundadoras. Desde entonces, el festival ha crecido exponencialmente, pero su estatuto se mantiene firme: el objetivo es y será siempre beneficiar a los estudiantes.

Gestión y Sinergia Comunitaria

Lo que hace único a Jesús María es su gestión. La Comisión Directiva está integrada por representantes de las cooperadoras escolares, lo que garantiza una transparencia absoluta y un sentido de pertenencia inigualable.

El Capital Humano: Habilidades en Acción

El festival es una escuela de competencias donde se amalgaman:

  • Hard Skills (Habilidades Duras): Logística a gran escala, gestión financiera de presupuestos multimillonarios, marketing de eventos, manejo de infraestructuras energéticas (repotenciación eléctrica de alta tensión) y seguridad civil.
  • Soft Skills (Habilidades Blandas): Liderazgo colaborativo, resolución de conflictos en tiempo real, negociación con artistas y proveedores, y una profunda inteligencia emocional para coordinar a más de 500 colaboradores voluntarios.

Actores del Ecosistema

  • Directos: Comisión Directiva, cooperadoras escolares, personal técnico, jinetes y artistas.
  • Indirectos: Sector hotelero, gastronómicos locales, artesanos, transportistas y el Estado (Municipalidad y Provincia) que provee la infraestructura logística y de seguridad.

Radiografía Económica: Edición Enero 2025

La edición número 59 (enero 2025) fue calificada como histórica, rompiendo todos los récords previos de recaudación y afluencia.

Datos Clave del Informe 2025:

  • Asistencia y Recaudación: Se vendieron más de 211,000 entradas en 12 jornadas.
  • Impacto Económico Regional: Se estima que el festival generó un movimiento económico de $33,376 millones de pesos en la región (un salto masivo respecto a ediciones anteriores).
  • Ocupación Hotelera: Fue plena (100%) en Jesús María y Colonia Caroya, extendiéndose a localidades vecinas y el norte de Córdoba capital. Se habilitaron más de 570 alojamientos alternativos para cubrir la demanda.
  • Utilidades para Escuelas: En mayo de 2025, se repartieron utilidades récord por un total de $2,199 millones de pesos entre 22 escuelas (beneficiando a más de 10,000 alumnos)

Impacto Social y Solidaridad

El impacto más profundo es el fortalecimiento del tejido social. El festival no es visto como un negocio privado, sino como un activo comunitario.

  • Financiamiento: Se financia mediante la venta de entradas, patrocinios de grandes marcas, concesiones gastronómicas y el aporte del Gobierno Provincial para obras de infraestructura.
  • Sostenibilidad: El 50% al 60% de las ganancias se entrega directamente a las escuelas para infraestructura, material didáctico y comedores. El porcentaje restante se reinvierte para asegurar la edición del año siguiente, creando un ciclo de sostenibilidad financiera único.

“Jesús María es la prueba de que cuando una comunidad se une con un objetivo transparente, la cultura se convierte en el motor más potente del desarrollo educativo.”

El éxito de la edición 2025 demuestra que la sinergia no es una palabra vacía de manual de autoayuda, sino una herramienta financiera real. Cuando el beneficio individual (la ganancia de un puesto de comida o un hotel) se alinea con un beneficio sistémico (la educación de la nueva generacion), desaparece la competencia destructiva y surge la cooperación estratégica.

Sin embargo, este modelo nos invita a reflexionar sobre los siguientes ejes:

  • La transparencia como moneda de cambio: ¿Sería Jesús María igual de exitoso si la comunidad no supiera exactamente a qué aula o a qué comedor fue cada peso? La confianza es el recurso más escaso y, a la vez, el más rentable.
  • Voluntariado vs. Profesionalismo: El festival ha logrado el equilibrio perfecto entre la pasión del voluntario y la precisión de un profesional de alto rendimiento. ¿Estamos valorando las soft skills (empatía, compromiso, trabajo en equipo) en nuestras empresas tanto como lo hace esta Comisión cada enero?
  • Cultura como inversión, no como gasto: Los $33.376 millones de impacto económico en 2025 prueban que el folklore y la tradición son industrias pesadas que dinamizan el consumo interno.

El Festival de Jesús María no es simplemente una fecha en el calendario turístico; es la prueba viviente de que la identidad profesionalizada es la mejor herramienta de desarrollo. Lo que comenzó como una urgencia escolar se ha convertido en un ecosistema donde la comunidad no espera soluciones externas, sino que las construye.

1. El Poder de la Organización Comunitaria Cuando una comunidad se organiza bajo un objetivo común y transparente, la sinergia deja de ser una teoría para transformarse en capital social. Aquí, el trabajo en equipo y la unión de las cooperadoras escolares han creado una marca que compite con los estándares internacionales de la industria del entretenimiento, sin perder su esencia solidaria.

2. Un Estado Socio, no un Estado Tutor El modelo de Jesús María marca un norte para la gestión pública moderna: demuestra que es posible generar actividad económica masiva con un aporte estatal mínimo o complementario. Al ser el propio festival quien financia su infraestructura de servicios y su grilla artística, el Estado deja de ser el soporte vital para convertirse en un socio estratégico. Esto libera recursos públicos y demuestra que la cultura puede (y debe) ser autosustentable.

3. La Educación como Destino Final: El Círculo de Sostenibilidad La verdadera “frutilla del postre” y lo que dota de alma a este evento es su círculo virtuoso. Cada ticket cortado, cada sponsor firmado y cada plato de comida vendido vuelve al territorio transformado en pupitres, tecnología y techos para las escuelas de la zona.

Es una lección de sostenibilidad real: un festival que se financia a sí mismo, que dinamiza la economía regional por miles de millones de pesos y que, finalmente, invierte en el futuro de su nueva generacion. Jesús María nos enseña que cuando la cultura se gestiona con eficiencia y los pies en la tierra, el resultado no es solo un show, sino una comunidad más fuerte, educada y soberana.