La ciudad de Rosario enfrenta hoy una realidad marcada por la violencia, la exclusión y la falta de oportunidades para miles de jóvenes. En este contexto, muchos se preguntan: ¿qué herramientas tenemos para revertir esta situación?
Una posible respuesta viene desde Colombia, con un caso que inspira: Medellín.
Medellín: del miedo a la cultura
Durante años, Medellín fue símbolo de narcotráfico y violencia. Pero con el tiempo, apostó a políticas culturales sostenidas que nacieron desde los barrios. Uno de los motores clave fueron los talleres culturales comunitarios, que brindaron a niños y jóvenes un espacio para expresarse, aprender y pertenecer.
La transformación no fue mágica, pero sí poderosa: comunidades empoderadas, baja de índices de violencia y un nuevo orgullo identitario.
Rosario: un presente desafiante
Rosario vive hoy una crisis de seguridad que golpea fuerte en los barrios más vulnerables. Pero también cuenta con una historia rica en creatividad, cultura popular y participación social. La pregunta es: ¿y si volvemos a poner a la cultura en el centro?
Los talleres culturales pueden ser una herramienta concreta de prevención, contención y transformación, especialmente si:
- Se impulsan en los territorios más afectados.
- Se diseñan con participación real de vecinos, referentes barriales y artistas locales.
- Cuentan con apoyo sostenido del Estado, ONGs y cooperativas.
Cultura como política de paz
Así como en Medellín el hip hop, la danza, el circo y el muralismo reconstruyeron el tejido social, en Rosario podrían ser claves para abrir caminos nuevos en medio de la crisis. No se trata solo de dar clases de arte, sino de generar sentido, pertenencia, comunidad y futuro.
Hoy más que nunca, Rosario necesita políticas que abracen y no excluyan.
Y la cultura bien gestionada puede ser ese abrazo que empieza a sanar.
Gerardo Reinoso
Presidente Fundador
